No me podía creer lo que había pasado
hacía solo unos minutos, era la primera vez que me pasaba algo así,
esa despampanante mujer me había puesto a mil desde que la vi en el
control de seguridad.
Rememorando la escena del baño,
caminaba absorto... y con una trempera descomunal... por la pasarela
de embarque.
Sin apenas mirar atravesé la puerta
del avión y fui a chocar de bruces con la espalda de una de las
azafatas, azorado le pedí disculpas y ella, cuando en un principio
pareció que me echaría la bronca del siglo, me miró fijamente,
bajó su vista por el torso y la detuvo un instante en mi
bragueta...y mi trempera... ensanchó su sonrisa, me pidió la
tarjeta de embarque y me acompañó a un asiento de primera que yo no
había pagado, quise decírselo pero me puso un dedo en los labios, me
guiñó un ojo y se fue.
Durante el vuelo me sirvieron un trago
que no rechacé y un estupendo aperitivo, cuando hube terminado
apareció ella, y de que forma, no podía creer que pudiese llevar
una falda tan corta, se agachó hacia mi dejando a la altura de mis
ojos un tremendo escote rematado con un broche dorado en forma de
alas, y me susurró al oído: si deseas algo mas solo tienes que
seguirme.
Algo ruborizado levanté la vista hacia
ella, miré a mi alrededor y como si hubiese intuido mi posible
negativa, agarró mi corbata, tiró de ella hacia sí y me besó con
tanta pasión que a punto estuve de reventar la bragueta del
pantalón, me arrastró dirección a la cabina y empujándome hacia
un lateral corrió una cortina y empezó a besarme a la vez que
maniobraba en mi cinturón con una mano y desabotonaba la camisa con
la otra, en un momento tenía los pantalones en los tobillos y ella,
agachada, relamía un miembro que parecía a punto de estallar,
mientras sus dedos exploraban la humedad entre sus piernas... tuve que
levantarla rápidamente para no terminar en su boca, de un tirón
dejé al descubierto sus pechos y ávidamente succioné sus duros
pezones, hundí mis dedos en su lubricada cavidad, empecé a
moverlos en su interior y entre jadeos me pidió que la penetrara.
No me hago de rogar, levanto una de sus
piernas y apuntando certeramente la ensarto despacio... me recibe con
un gemido... mientras la penetro pone los ojos en blanco, se muerde
el labio inferior, se contonea acompañando mis acometidas... agarro
firmemente sus caderas, empujo con mas ímpetu, ella se estremece
sintiendo todo el miembro en su interior... entro y salgo
repetidamente, sus gemidos suben de volumen, me detengo un instante
muy cerca de su entrada, casi fuera... la vuelvo a penetrar... sus
músculos internos me comprimen, me aprisionan... sus efluvios
resbalan hasta el suelo... jadeamos... se pellizca un pezón, yo,
succiono el otro... la noto, está extasiada, demasiado placer para
llegar al orgasmo... me detengo, me mira suplicante... mis dedos
juegan con su clítoris mientras la penetro desde atrás, se
contorsiona, se estremece, pide mas... yo bombeo, muerdo su cuello,
agarro uno de sus pechos, la siento palpitar... noto como llega,
arquea la espalda, con un movimiento de cadera se ensarta aún mas mi
miembro y me hace estallar... jadeamos... gemimos... gritamos...
sollozamos... gozamos, el éxtasis nos deja exhaustos, nos miramos,
nos volvemos a besar....
De vuelta a mi asiento noté algunas
miradas envidiosas jajajaj
Debía ser la tercera o cuarta vez que me ponía traje y corbata en toda mi vida y nunca hubiese imaginado el efecto que podía causar.
Debía ser la tercera o cuarta vez que me ponía traje y corbata en toda mi vida y nunca hubiese imaginado el efecto que podía causar.
Javy.
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