sábado, 14 de julio de 2012

Corbata 3

Continúo la serie empezada por una genial amiga.... Un besazo guapaaa.



No me podía creer lo que había pasado hacía solo unos minutos, era la primera vez que me pasaba algo así, esa despampanante mujer me había puesto a mil desde que la vi en el control de seguridad.

Rememorando la escena del baño, caminaba absorto... y con una trempera descomunal... por la pasarela de embarque.

Sin apenas mirar atravesé la puerta del avión y fui a chocar de bruces con la espalda de una de las azafatas, azorado le pedí disculpas y ella, cuando en un principio pareció que me echaría la bronca del siglo, me miró fijamente, bajó su vista por el torso y la detuvo un instante en mi bragueta...y mi trempera... ensanchó su sonrisa, me pidió la tarjeta de embarque y me acompañó a un asiento de primera que yo no había pagado, quise decírselo pero me puso un dedo en los labios, me guiñó un ojo y se fue.

Durante el vuelo me sirvieron un trago que no rechacé y un estupendo aperitivo, cuando hube terminado apareció ella, y de que forma, no podía creer que pudiese llevar una falda tan corta, se agachó hacia mi dejando a la altura de mis ojos un tremendo escote rematado con un broche dorado en forma de alas, y me susurró al oído: si deseas algo mas solo tienes que seguirme.

Algo ruborizado levanté la vista hacia ella, miré a mi alrededor y como si hubiese intuido mi posible negativa, agarró mi corbata, tiró de ella hacia sí y me besó con tanta pasión que a punto estuve de reventar la bragueta del pantalón, me arrastró dirección a la cabina y empujándome hacia un lateral corrió una cortina y empezó a besarme a la vez que maniobraba en mi cinturón con una mano y desabotonaba la camisa con la otra, en un momento tenía los pantalones en los tobillos y ella, agachada, relamía un miembro que parecía a punto de estallar, mientras sus dedos exploraban la humedad entre sus piernas... tuve que levantarla rápidamente para no terminar en su boca, de un tirón dejé al descubierto sus pechos y ávidamente succioné sus duros pezones, hundí mis dedos en su lubricada cavidad, empecé a moverlos en su interior y entre jadeos me pidió que la penetrara.

No me hago de rogar, levanto una de sus piernas y apuntando certeramente la ensarto despacio... me recibe con un gemido... mientras la penetro pone los ojos en blanco, se muerde el labio inferior, se contonea acompañando mis acometidas... agarro firmemente sus caderas, empujo con mas ímpetu, ella se estremece sintiendo todo el miembro en su interior... entro y salgo repetidamente, sus gemidos suben de volumen, me detengo un instante muy cerca de su entrada, casi fuera... la vuelvo a penetrar... sus músculos internos me comprimen, me aprisionan... sus efluvios resbalan hasta el suelo... jadeamos... se pellizca un pezón, yo, succiono el otro... la noto, está extasiada, demasiado placer para llegar al orgasmo... me detengo, me mira suplicante... mis dedos juegan con su clítoris mientras la penetro desde atrás, se contorsiona, se estremece, pide mas... yo bombeo, muerdo su cuello, agarro uno de sus pechos, la siento palpitar... noto como llega, arquea la espalda, con un movimiento de cadera se ensarta aún mas mi miembro y me hace estallar... jadeamos... gemimos... gritamos... sollozamos... gozamos, el éxtasis nos deja exhaustos, nos miramos, nos volvemos a besar....

De vuelta a mi asiento noté algunas miradas envidiosas jajajaj

Debía ser la tercera o cuarta vez que me ponía traje y corbata en toda mi vida y nunca hubiese imaginado el efecto que podía causar.

Javy.

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