Ese día recibí un aviso de tu oficina, bufffff siempre la misma, pensé... acudí sin mucha prisa, ya sabía que te ibas a quejar de frío en el despacho...
- Buenos días, me han dicho que hay algún problema...
- Si, no sé por qué, pero hoy tengo mucho calor...
Compruebo la temperatura con mi termómetro digital, es correcta, te lo digo...
- Pero, me dices, ese aparato no puede medir el calor que yo tengo, justo aquí...
Agacho la mirada y poniéndome de rodillas me dispongo a comprobar que sucede donde me indicas, bajo tu mesa...
Un delicioso expectáculo se muestra ante mis ojos... una falda subida hasta tus muslos, piernas esculturales vestidas con medias de seda dejan ver un tanga de perlas rodeado por tus húmedos labios, mi boca se hace agua y acerco mi lengua para comprobar la temperatura de la zona...
- Justo ahí, es donde mas calor siento...
me dices gimiendo, mientras lamo las perlas una a una, lentamente
Coges mi cabeza entre tus manos y la presionas contra tus labios, mi lengua masajea tu clítoris ya inflamado y mis dientes lo presionan, tu cuerpo me responde con un espasmo y un grito ahogado. Tus fluidos, mezclados con mi saliva, se derraman lubricando tu ano, uno de mis dedos no duda en masagearlo.
Te retuerces de placer en tu sillón, tus dedos se crispan en mi cabeza, tus piernas tiemblan y me pides que me levante, quieres comprobar, en tu boca, la temperatura de mi dureza
Tu lengua la recorre, tus labios la rodean, agarras mi culo con tus manos y haces que mueva mis caderas, produciéndote arcadas cuando llega hasta tu garganta, uffffff gruñidos de placer me producen tus caricias, tus manos me masturban enloquecidamente, mis piernas tiemblan...
Te hago levantar del sillón, mis manos agarran cada lado de tu tanga, tiro ligeramente de él y hago deslizar las perlas por tus empapados labios, ahogo tus gemidos en mi boca, nuestras lenguas se buscan mientras levanto una de tus piernas y te penetro profúndamente, la dejo, clavada en ti, palpitando... busco tus pezones, los lamo, los muerdo... te cuesta respirar, aspiras a bocanadas, tus gemidos se disparan... mis piernas vuelven a temblar, las tuyas apenas te sostienen, gemimos al compás del orgasmo, estallo dentro de ti y al sentir el calor de mi esencia en tu interior, tu cuerpo se deshace, convulsiona en desenfranados movimientos, agarro tu culo para no salir de tu interior y lentamente nos dejamos caer al suelo...
Javy (Javier Castaño) 09/01/2017


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